Cables submarinos que conectan a Colombia llegan al límite de su vida de diseño

Sistemas como ARCOS-1, MAYA-1 y SAM-1 entraron en operación entre 2000 y 2001. LinkMax advierte que el aumento del consumo de datos, la computación en la nube y la inteligencia artificial hacen necesaria la renovación de la infraestructura digital del país.

Una parte de los cables submarinos que soportan la conectividad internacional de Colombia está llegando al periodo para el que fue diseñada originalmente. Sistemas como ARCOS-1, MAYA-1 y SAM-1, instalados a comienzos de este siglo, acumulan alrededor de 25 años de operación.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones señala que los sistemas submarinos de fibra óptica suelen proyectarse para una vida de diseño cercana a los 25 años. Esto no implica que dejen de operar automáticamente al alcanzar ese periodo, pero sí aumenta la necesidad de evaluar su capacidad, confiabilidad, mantenimiento y eventual reemplazo por tecnologías más modernas.

LinkMax, operador colombiano de telecomunicaciones, considera que el país debe acelerar la renovación de esta infraestructura para responder al crecimiento de los servicios digitales, el almacenamiento en la nube, el streaming y las aplicaciones de inteligencia artificial.

“El internet es, quizás, la infraestructura más crítica del mundo moderno y también la más invisible. Solo se nota cuando falla”, afirmó Alex Javier Blanco Riveira, CEO de LinkMax.

Según el ejecutivo, buena parte de los cables que actualmente transportan información entre Colombia y otros países fue construida cuando servicios como el streaming, la nube y la inteligencia artificial aún no hacían parte de las operaciones cotidianas de empresas y consumidores.

Crece la demanda de conectividad en Colombia

La advertencia se presenta en medio de una expansión sostenida de la conectividad nacional. Al cierre de 2025, Colombia superó los 10,3 millones de accesos a internet fijo, lo que representó un crecimiento anual del 11,88%.

La fibra óptica concentró el 55,2% de esos accesos y se consolidó como la principal tecnología de conexión fija del país. La velocidad promedio de descarga contratada llegó a 467,8 megabits por segundo, con un aumento del 23,4% frente a 2024, de acuerdo con la Comisión de Regulación de Comunicaciones.

Aunque estos indicadores no miden directamente el tráfico que circula por los cables submarinos, muestran el crecimiento de la demanda que deben soportar las redes nacionales y las conexiones internacionales.

A esto se suma la migración de procesos empresariales hacia plataformas en la nube y el uso creciente de modelos de inteligencia artificial, que requieren transportar y procesar grandes volúmenes de información.

Renovar no significa esperar a que ocurra una falla

LinkMax sostiene que la antigüedad de los sistemas no debe analizarse únicamente desde la posibilidad de una interrupción. La compañía advierte que una infraestructura antigua también puede generar menores capacidades, mayores costos de mantenimiento y dificultades para responder al crecimiento del tráfico de datos.

“La obsolescencia no avisa con claridad. Produce degradación gradual, pérdida de competitividad acumulada y riesgos que se materializan cuando el margen para reaccionar es mínimo”, señaló Blanco.

El mercado regional ya ha comenzado a renovar algunos de estos sistemas. En agosto de 2025, Liberty Networks anunció MAYA-1.2, una infraestructura mejorada que busca duplicar la capacidad del cable MAYA-1 y actualizar una ruta que opera en el Caribe desde el año 2000.

La conectividad, una condición para la competitividad

La discusión sobre los cables submarinos en Colombia también coincide con las recomendaciones formuladas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

En su Digital Connectivity Review of Colombia, publicada en marzo de 2026, la OCDE señaló que el país debe mantener la inversión en infraestructura de nueva generación, fortalecer la competencia y reducir las brechas de acceso a servicios de conectividad de alta calidad y precios asequibles.

Para LinkMax, la infraestructura digital dejó de ser un asunto exclusivo del sector de las telecomunicaciones y se convirtió en una condición necesaria para la productividad, la innovación y la competitividad empresarial.

La empresa se presenta como propietaria de cuatro pares de fibra óptica del sistema TransAmericas-1, TAM-1, que conecta a Colombia con Norteamérica. Su entrada al mercado colombiano hace parte de los nuevos proyectos que buscan ampliar la capacidad y diversificar las rutas internacionales del país.

“Los países que invierten en renovar su infraestructura digital antes de que la crisis sea visible son los que mantienen la ventaja. Los que esperan pagan el costo de la urgencia”, concluyó el CEO de LinkMax.