Fallas en la infraestructura hídrica, fugas y redes envejecidas pueden contaminar el agua potable y aumentar la propagación de enfermedades, especialmente en niños y poblaciones vulnerables.
Colombia | diciembre de 2025.
El acceso a agua potable segura en Colombia enfrenta un riesgo estructural que va más allá de las plantas de tratamiento: el deterioro de las redes de tuberías que transportan el recurso hasta los hogares. Infraestructura obsoleta, fugas e infiltraciones pueden convertir el sistema de acueducto en un canal directo de contaminación y afectar la salud pública.
Aunque el país ha avanzado en cobertura, el DANE (2024) advierte que cerca del 20 % de los hogares rurales aún no tiene acceso a agua apta para el consumo humano. En zonas urbanas, el problema se concentra en la antigüedad de las redes, muchas de ellas con décadas de uso, lo que incrementa los riesgos sanitarios.
“El estado de las tuberías es un factor de riesgo silencioso. Un tubo averiado no es solo una pérdida de agua, es una fractura en la barrera sanitaria que protege a las familias”, señala Yurani Palacios, gerente de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de Pavco Wavin. Según la vocera, garantizar la hermeticidad y durabilidad de las redes es una inversión directa en salud pública.
¿Por qué las tuberías deterioradas contaminan el agua?
Las principales amenazas se originan en fugas, grietas y uniones defectuosas. Cuando se presentan caídas de presión en la red, estos puntos permiten la entrada de aguas residuales o contaminantes del suelo al sistema de agua potable, un fenómeno conocido como presión negativa, que eleva el riesgo biológico.
A esto se suma que muchas tuberías antiguas están fabricadas con materiales susceptibles a la corrosión, capaces de liberar metales pesados y subproductos tóxicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reiterado que la mala calidad del agua está directamente relacionada con enfermedades gastrointestinales agudas, como la diarrea, una de las principales causas de morbilidad infantil.
Pérdidas de agua y riesgo sanitario
El impacto del problema también es económico y ambiental. Cifras del Ministerio de Vivienda y la Superintendencia de Servicios Públicos indican que en algunos municipios las pérdidas de agua potable superan el 40 %. Cada fuga representa no solo desperdicio del recurso, sino un potencial punto de ingreso de contaminación.
Garantizar redes herméticas, no corrosivas y duraderas se convierte así en el primer escudo sanitario del país, especialmente en un contexto de cambio climático y presión creciente sobre las fuentes hídricas.
Soluciones y corresponsabilidad
Desde la industria se han desarrollado sistemas de alta ingeniería con materiales no corrosivos, mayor resistencia a la presión y tecnologías que reducen las fisuras durante la instalación. Estas soluciones buscan minimizar la exposición de la red a riesgos externos y asegurar la calidad del agua desde la fuente hasta el grifo.
No obstante, expertos coinciden en que el reto exige una acción coordinada entre gobiernos, empresas de servicios públicos, industria y ciudadanía, para garantizar que esta “infraestructura invisible” cumpla su función esencial: llevar agua segura y confiable a cada hogar.
Recomendaciones clave para los hogares
Pavco Wavin hace un llamado a los ciudadanos para reducir riesgos sanitarios asociados al estado de las tuberías:
- Revisar periódicamente las tuberías visibles del hogar y reemplazar redes corroídas u obsoletas.
- Reportar de inmediato cualquier fuga, ya que puede convertirse en un punto de ingreso de contaminantes.
- Exigir materiales modernos y sellos herméticos en reparaciones o instalaciones.
- Priorizar la calidad del agua en hogares con niños, adultos mayores y poblaciones vulnerables.



























